El 31 de diciembre, nuestro centro se ha transformo en un escenario de brillo, música y sonrisas. No ha sido un día cualquiera; ha sido el día en que celebramos la vida y la compañía mutua con nuestra ya tradicional Fiesta de Cotillón, un evento que ha logrado reunir a todos los que damos alma a este lugar.
Una comunidad unida en la celebración
Lo más especial de la jornada ha sido, sin duda, la mezcla de personas que han compartido el momento. En la pista de baile y alrededor de las mesas no había etiquetas: personasresidentes, trabajadores, Familiares y acompañantes se han unido en una sola gran familia.
Esta actividad ha servido para estrechar lazos y recordar que el centro es, ante todo, un espacio de convivencia y afecto. La participación ha sido máxima, demostrando que las ganas de disfrutar no entienden de roles ni de edades.
Risas, cantos y un brindis por la convivencia
La fiesta comenzó con un aperitivo especial preparado para la ocasión, que sirvió como antesala de lo que estaba por venir. Entre bocado y bocado, las conversaciones fluyeron y las primeras risas empezaron a llenar el salón.
Pero el plato fuerte llegó con la música y bailes con la diversión de una fiesta de cotillón.
Eventos como este son fundamentales para el bienestar emocional de quienes conviven en el centro. La alegría compartida hoy es el motor que nos impulsa a seguir creando un entorno donde acompañar y ser acompañado sea una experiencia llena de humanidad.
¡Gracias a todos los que habéis hecho posible este encuentro tan especial!







