El pasado 18 de febrero no fue un día cualquiera en nuestra residencia. Desde las 17:30, el ambiente ya vaticinaba lo que sería una jornada inolvidable: el Grupo Tamarindo se adueñó del escenario y, con los primeros acordes, transformó el salón en una fiesta de ritmo y sabor.
Ver al Grupo Tamarindo en directo es siempre una garantía de éxito, pero, una vez más, lograron superarse. Con un repertorio de canciones conocidas y melodías que invitan a seguir el compás, consiguieron que el público se implicara desde el primer minuto: palmas, sonrisas, miradas cómplices y hasta algún paso de baile espontáneo que contagió a todos.
La actuación dejó claro por qué son uno de los grupos favoritos: no solo es música, es la experiencia y la alegría que transmiten en cada nota. Entre tema y tema, hubo momentos para bromas, dedicatorias y aplausos largos, de esos que salen del corazón. La cercanía del grupo y su buen humor hicieron que la tarde se sintiera especial.
Además, estas actividades musicales son una forma de cuidar el bienestar, mantener la mente activa y reforzar la convivencia. Cuando suena la música, se despiertan recuerdos, conversaciones y ganas de compartir.
Sin duda, quienes estuvimos allí nos llevamos un recuerdo imborrable y las ganas de que se repita muy pronto.
Gracias, Grupo Tamarindo, por regalarnos una tarde de 10 y por recordarnos lo bien que sienta compartir cultura, música y compañía.




