Avanza el verano y en nuestro centro seguimos apostando por lo que verdaderamente importa: que cada persona sea protagonista de su día a día. Desde el modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP), la época estival no es solo una pausa en el calendario, sino una oportunidad para conectar con los gustos, la identidad y las relaciones de quienes viven con nosotros.
Las últimas semanas, tras el pulso festivo de San Fermín, han estado repletas de momentos significativos que reflejan esta filosofía:
- Celebración del Día del Abuelo: Una jornada dedicada a rendir homenaje a sus historias de vida, reforzar los lazos familiares y poner en valor su papel fundamental dentro y fuera de nuestra comunidad.
- Taller de cocina y batidos frescos: Más allá de una actividad de ocio, este taller permitió a las personas ser los verdaderos anfitriones. Elaboraron deliciosos batidos veraniegos, fomentando su autonomía, la estimulación sensorial y el orgullo de compartir sus creaciones con compañeros.
- Programa de voluntariado intergeneracional: Un año más, la llegada de jóvenes voluntarios ha llenado de aire fresco el centro. La convivencia entre distintas generaciones aporta vitalidad, rompe inercias y regala conversaciones inolvidables que enriquecen a ambas partes.
Seguimos el mes de agosto con el corazón lleno de estas vivencias compartidas y con la certeza de que el verdadero cuidado reside en ofrecer días con propósito.









