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Honrarás a tu padre y a tu madre
11/01/2021

“El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas”.

Este párrafo del Libro del Eclesiástico es una magnífica hoja de ruta para cualquier hijo, especialmente en estos tiempos en los que la esperanza de vida se alarga y nos pone, cada vez más, ante padres con dificultades físicas o mentales que exigen, como poco, la justa devolución de aquellos cuidados que ellos nos dieron cuando éramos incapaces de cuidarnos por nosotros mismos. La vejez invierte el ciclo vital y convierte a la persona mayor en una suerte de niño desvalido que necesita atención física y psíquica, en muchos casos de manera permanente. Es, en efecto, el momento de honrar a nuestros padres. Sí, aunque chocheen. Sí, pese a que ni tan siquiera nos reconozcan como sus hijos. Porque, pese a todo, siguen siendo nuestros padres. Porque, aunque a veces cueste entenderlo, seguro que Dios sabe por qué su vida continúa teniendo sentido, acaso ya no para ellos, pero sí para nosotros. Porque nos hacen mejores.

Los horarios laborales, las estructuras de los domicilios, la falta de conocimientos sanitarios, y otros muchos factores, obligan en ocasiones a las familias a buscar el apoyo de los centros residenciales para personas mayores, donde esos cuerpos maltrechos y esas mentes difusas puedan recibir el trato digno que como personas merecen, y que, en ocasiones, las familias no les pueden proporcionar.

Finalizadas las obligaciones diarias, a veces sólo queda una hora libre para visitar al padre o a la madre que se encuentra en una residencia. Una hora puede ser poco o mucho. Todo depende del amor que se entregue en ese tiempo. Pero durante las veintitrés horas restantes, son los profesionales del centro quienes se encargan de su cuidado: auxiliares, enfermeras, médicos, administrativos, personal de la limpieza,… son quienes tienen la responsabilidad de honrarles, aunque no sean sus padres. Pero como si lo fueran. Porque durante veintitrés horas al día ellos son su familia.

Gracias a los profesionales de Beloso Alto por su trabajo. Porque estoy seguro de que, si actúan honrando a nuestros padres, ellos, como nosotros, también acumulan tesoros a los ojos de Dios.

Jesús Zorrilla Ruiz, hijo de Esther Ruiz García