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Mi experiencia
26/06/2015

Lo primero que nos llamó la atención cuando llegamos por primera vez a la residencia Beloso Alto para ingresar a mi madre, fueron sus instalaciones modernas y luminosas, su limpieza, su distribución en una sola planta a ras de la calle… Fue una impresión grata, porque pensamos que todo ello contribuía al bienestar físico y anímico de sus residentes; que ayudaba a crear un ambiente agradable y propiciaba su autonomía y movilidad.

También sentimos tranquilidad; la tranquilidad de saber que su salud iba a estar controlada constantemente; que se le iban a proporcionar los cuidados precisos para paliar su dificultad respiratoria y su propensión al desánimo. De saber, también, que esto, unido al alto nivel de higiene al que iba a estar sometida, contribuiría de forma notable a incrementar su calidad de vida. Por otra parte, la capacidad de la residencia para responder a cualquier urgencia completaba esa sensación de tranquilidad.

Más tarde, empezamos a valorar que la rutina diaria, y el esfuerzo físico y mental que le suponía esta rutina, constituía un elemento de rehabilitación de primer orden. Que los ejercicios de fisioterapia y las actividades de ocio —el cine, las fiestas, la música en directo…— les estimulaban, distraían y animaban.

Pero aparte de esto —de lo que se ve—, hay mucho más, porque la residencia les permite mantener una vida social que de otra forma les sería imposible. Les permite hacer amistades con personas de una educación y una cultura similares a las suyas, mantener con ellas conversaciones de interés mutuo, intercambiar opiniones, y en definitiva, sentir que la vida no se ha acabado, y que sigue teniendo sentido y aliciente.

Pero por encima de todo, lo que más se acaba agradeciendo es el cariño con que los residentes son tratados por todo el personal de la residencia, y muy especialmente, por las gerocultoras, con las que tienen un trato más intenso y a las que nunca les falta un gesto de cariño, una caricia o una palabra amable.

 

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús