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Un encuentro rodeado de sorpresa y emoción
10/05/2021

Juan Cruz Inés Rueda tiene 94 años y vive en Residencia Beloso Alto desde final del 2019, hace casi un año y medio…. El carácter de Juan Cruz se ve siempre reflejado con una gran sonrisa, una broma, un buen chiste o palabras de agrado para todo aquel que le rodea.

Juan Cruz habla de su vida como un proceso en el que literalmente explica: “todo es bueno” remarca potencialmente los aspectos más positivos como cuando jugaba en su pueblo con otros “chavalines”, habla con mirada de orgullo de todo lo que ha trabajado en su vida y de lo que ha disfrutado. Desde que llegó a la residencia, diariamente se le pregunta a Juan Cruz cómo se encuentra y con una sonrisa su respuesta suele ser “mejor no puedo estar”. Hace unos días nos contaba que el mayor problema que tenía antes era que a veces no había autobús para ir a su pueblo, pero ahora mismo dice que se siente tranquilo y cuidado, recuerda con cariño y mucho amor el momento en que se casó y tuvo a sus cuatro hijos, “un buen equipo” dice él.

Juan Cruz a día de hoy es viudo, pero dispone de soporte familiar integrado por sus hijos/as y otros familiares, recibiendo visitas asiduas.

Antes de llegar el estado pandémico, todos los miércoles su hermano Martín de 88 años, iba a hacer gimnasia y después de eso recogía a Juan Cruz para pasear y hablar de sus tiempos por Arnedo. A veces, las miradas de complicidad dicen más que todo un discurso. Debido a la situación vivida provocada por el COVID-19, hemos sufrido confinamientos, hemos estado sin abrazar a los nuestros, no hemos podido respirar la libertad que tanto ansiamos… y por esto, Martín tuvo que dejar de venir cada miércoles a ver a su hermano. Puede parecer que no es para tanto… pero estar más de un año sin abrazar a alguien con el llevas dando pasos adelante toda la vida, es realmente duro.

Y hoy, 10 de mayo de 2021, más de un año después del primer estado de alarma, día que se termina ese estado, ha sido un día emotivo, hemos tenido una gran sorpresa, Martín ha venido a la Residencia a la viva voz de: “Por fín! Ya han pasado 9 días desde que me pusieron la segunda dosis y llevo mascarilla FFP 2, hoy por fin puedo verlo…” ¡y qué momento…! se miraban y se reían constantemente… daba la sensación de que estaban sintiendo lo vivido en aquel pueblo de “chavalines”, como ellos dicen.

Juan Cruz está adaptado a la residencia y él se declara feliz, ha sido admirable lo bien que se ha amoldado a esta situación, la empatía y el entendimiento de la situación en general… pero hoy, salía luz de Juan Cruz… hoy solo podemos dar la gracias a Martín por que ha sido una sorpresa para ellos, y para quienes estábamos alrededor. Hoy nos vamos a casa emocionados/as de ver como la sensatez y el sentido común no entiende de edades, de ver esas sonrisas y esas carcajadas… de escuchar frases como “Está muy majo aquí, está muy bien cuidado” “Tengo apetito y eso significa que estoy bien” “jo, hermano que artista estás hecho”…

Después de la circunstancia vivida, estos momentos son los que nos enseñan a los/as profesionales, la fuerza que tiene el amor, el cariño y el cuidado. Estas circunstancias dan fuerza para seguir atendiendo en un modelo cada vez más centrado en la persona y en la situación personal de cada uno/a, nos enseñan a mirar el ayer, el hoy y el mañana con la mirada más positiva posible.